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domingo, 14 de agosto de 2022

Enseñar, por George Steiner

Les comparto las apasionadas palabras de un autor que estudió a fondo el tema del enseñar

Enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene de más vital un ser humano. Es buscar acceso a la carne viva, a los más íntimo de la integridad de un niño o de un adulto.

     Un Maestro invade, irrumpe, puede arrasar con el fin de limpiar y reconstruir.

George Steiner

Una enseñanza deficiente, una rutina pedagógica, un estilo de instrucción que, conscientemente o no, sea cínico en sus metas meramente utilitarias, son destructivas. Arrancan de raíz la esperanza.

Los buenos profesores, los que prenden fuego en las almas nacientes de sus alumnos son tal vez más escasos que los artistas virtuosos o los sabios. Los maestros de escuela que forman el alma y el cuerpo, que saben lo que está en juego, que son conscientes de la interrelación de confianza y vulnerabilidad, de la fusión orgánica de responsabilidad y respuesta son alarmantemente pocos.

Sigamos pensando juntos,

Clara Jasiner

lunes, 24 de enero de 2022

La última última página

 

Palabras al final


Palabras y frases polizones 

Tal como les conté en el artículo anterior, mis libros,  tal vez también los suyos, albergan en los rincones más insólitos, además de su texto central, otras frases.  Transcurrido un tiempo, pueden descubrirse en ese reducto pensamientos breves, oídos o leídos al pasar y rescatados de entre  el flujo de lecturas y discursos que entraman lo cotidiano. Ideas y palabras  pescadas al vuelo, entre las olas del mar de esta época, donde todo fluye. Las atrapo con mi red y las cobijo, para que no se diluyan en lo magmático, en la última página del libro que tengo cerca. Siempre, debo confesarlo, cohabitan conmigo, donde fuera que me encuentre, esas presencias de papel y tinta, los libros. Comparten cada habitación y todos los lugares y en ellos, como un texto no oficial, registro mis hallazgos rescatados de la tormenta que, con frecuencia, los hace naufragar sin interlocutor. Aquí les comparto un libro querido y las frases refugiadas en ellos.


Nuevamente, ya lo conocen de mi publicación anterior, convoco a mi primer secuaz: 


Aquí descubrirán las frases rescatadas con prisa y desorden



Hablan por sí mismas y dicen así:

"El libro de la Historia está abierto"

*
"Ustedes son la mano que sostiene la pluma"

*
"Plantear una nueva pregunta es autoorganización, es rebelión"

*

"Todos somos refugiados"

*
"Si hace falta una aldea entera para criar a un niño también hace falta una aldea entera para abusar de él"

*
Amigos

Algunas frases son osadas. Ninguna es complaciente. Todas ayudan a seguir pensando lo cotidiano.

Y después de todo ¿Hay algo inconveniente en seguir pensando?

                                                                       Saludos.
 Clara Jasiner




lunes, 3 de enero de 2022

Rincones secretos en los libros


Palabras refugiadas

Descubriendo palabras mágicas

¿Les gusta leer? ¿Se pierden en las páginas de esos amigos de papel  con frecuencia o cada tanto, cuando tienen al fin ese bendito tiempo para disfrutarlo leyendo? Si es así, si los libros son presencias cotidianas y benéficas en sus vidas, contaré en ustedes con lectores afines y un tanto cómplices.

Gran lector

Habrán percibido, como yo, que los libros albergan lugares y palabras que no constituyen el relato oficial , por más belleza o relevancia que el mismo conlleve. Cada libro, querido lector, brinda lo inesperado. Desde una falta de ortografía que escapó al corrector, hasta una llamada desconcertante al pie de página, pasando por esa hoja doblada en la punta o la  mancha de cafecito que testimonia que esas páginas fueron transitadas y escritas por uno o varios lectores. Otros habitantes son esas palabras -polizones, las huellas del lector, esas frases resaltadas y , por supuesto, las anotaciones al margen. Y resulta que esas habitantes clandestinas son tan interesantes como el texto central.



Palabras rebeldes

Lectores, seguramente coincidirán en que todo espacio en blanco de un libro, entonces, relata o aloja, al menos potencialmente y casi siempre de hecho, el texto privado, a veces ilegal y otras  íntimo, del lector de ese libro. No soy una excepción y en cada libro que leo se rastrea esa actividad no oficial y desafiante que consiste en escribirlo por todos lados, llenando de pensamientos e ideas para futuros textos cada espacio libre de cada libro amo.


Había una vez unas frases ocultas

Les voy a compartir un ejemplo de esta operación en un libro que terminé de leer hoy. Fue mi compañero por varios meses y hoy, cuando leí sus últimas páginas, encontré en la más última, que estaba en blanco, frases descubiertas por mí en otros contextos y escondidas allí, mientras lo leía. No consigné autores ni fuentes de donde pude haberlas escuchado o leído. Solo estuvieron un poco clandestinamente ahí, así que se las voy a mostrar, esperando que les gusten. 


Mi libro


Llegué a la última página de mi libro y después, una más aún, descubrí que en la última pero última página, que estaba en blanco, mientras lo leía, al azar, había anotado frases, como para conservarlas y ahora, las encontraba, allí, refugiadas y aguardándome. 

Lectores, en el próximo artículo se las mostraré como testimonio de que todo libro es potencialmente, un cuaderno de apuntes mágico  para las palabras y la creatividad de sus lectores. Mientras tanto, recorran los textos que leyeron, seguramente encontrarán sus propias marcas sediciosas.

                                                        Clara Jasiner










martes, 27 de julio de 2021

Chicos encerrados ¡en la nube!

 ¿Dónde habitan nuestros niños? 

Exiliados en la web

Nuestros hijos, nuestros alumnos, los niños que en la escuela no logran concentrarse y, a veces, ni siquiera por algunos minutos permanecer sentados, parecieran ser habitantes de un espacio tiempo diferente al de los adultos. 

Ante todo vale aclararles que me apasiona la ciencia ficción. La misma incluye la inteligencia artificial, la realidad virtual y la complementariedad máquinas y humanos desde sus mismos comienzos. Como amante de estos temas, resalto la riqueza y el misterio, la creatividad y lo inconmensurable que se abre desde relatos, películas e incluso cómics de ficción, para los seres humanos. Acá nomás,  tenemos a mano el viaje a Marte, anunciado por la ciencia ficción desde sus comienzos y casi a punto de llevarse a cabo por seres humanos. 

Vale decir, la virtualidad conlleva desafiantes y complejos e inéditos vínculos con dimensiones como tiempo espacio y por lo tanto con nuestro universo. Todo radica en la finalidad y el modo en que se relaciona lo virtual y lo maquínico con los adultos en general y con los niños en particular. 


La nube

 

He aquí a nuestros niños

Su lugar es la nube

Van poco a la plaza. Casi no saben que un árbol está  para treparlo. Son pocos los que, con sus padres, se quedan observando en un lago cómo se elevan los cuellos de los cisnes, por nombrar algo maravilloso. 

Está naturalizado lo cotidiano como fondo de pantalla de sus vidas. 

¿Su destino -el de nuestros niños-  consistirá, acaso, en ser solamente viajantes de las redes? ¿Transcurrirán sus vidas solo  y para siempre como internautas, caminantes de un universo virtual,  intangible pero  atrapante?. Tal como si fueran  cuerpos que se continúan, a través de impulsos veloces y continuos, en máquinas, cuyo mayor designio consiste en lograr que ellos, los niños, sigan ahí.

La máquina no es nada sin el impulso que la pone en acción.

Los niños se sienten nada sin la adrenalina que les provee la máquina. 

La máquina y, sobre todo, las publicidades y operatorias de marketing y captura de datos con distintos fines, no tendrían propósito, atravesarían una crisis existencial, si los niños no vivieran a través del tentador mundo estimulante y adictivo que les ofrecen. Hasta han llegado al extremo de pagarles, a través de distintos antifaces, para que jueguen cada vez más. 


Flotando en el espacio

Todo ello constituye un gran desafío para los adultos, ya sean maestros y maestras o padres y madres, ya sea que se ocupen de criar, de educar, de enseñar o de alfabetizar a esta generación exiliada en lo virtual. También deviene e lo dicho un desafío para psicoterapeutas, psicopedagogos y pedagogas, atender desde sus perspectivas a niños que habitan en la nube. 

Dimensiones de lo cotidiano

Mi calle, mi barrio, mi ciudad

Mi asombro se reitera cada vez que, en el contexto psicoterapéutico, surge el tema de dónde viven los niños a  los que atiendo. Cuando los percibo demasíado absortos en la play o el celular, les pregunto cuál es su domicilio, siempre en presencia de los padres y madres. Resulta increíble constatar que  no son ya, solamente, los niños de seis y hasta siete años los que no conocen su domicilio por así decir material, terrestre. También se desconciertan ante la pregunta lo niños de ocho, nueve, diez, once años y, con frecuencia aún los mayores. 


Domicilio en el aire

Vivir en la nube

Frase de nuestras abuelas: ¿Vos vivís en las nubes?

La pregunta, cuya direccionalidad es psicoterapéutica, muestra desconcierto e incertidumbre en casi todos los pacientitos respecto de los parámetros de su contexto cotidiano.  Preguntados por la calle donde residen, casi invariablemente,  me miran sorprendidos y me dicen: "En mi casa". Esto me condujo en primer lugar a la incredulidad, luego a la preocupación y todo ello, a investigar y descubrir que la mayoría de mis pacientes infantiles, no conocen en qué calle viven. Menos aún saben su dirección o con qué calles intersecta aquella en que habitan. Con frecuencia, además, confunden la calle con el barrio. Este descubrimiento me produjo mayor incredulidad al constatar que los niños no dudan al hablar acerca de los apodos, los códigos, los objetivos y los personajes de los juegos virtuales. No conocen el nombre de la calle en que transcurren sus días, pero sí las direcciones de internet, las aplicaciones y todos los detalles concernientes a sus juegos virtuales. Llama la atención, además, la erudición que evidencian, ya que los nombres y datos de esos juegos casi siempre están en inglés, pero los pequeños no dudan al aludir a ellos y conocen todos sus trucos.

Ante este panorama, que asume aspectos diferentes en cada contexto vital y cada familia, pero que no deja de presentar características comunes de lo que denomino un exilio de lo material y cotidiano, comparto con los padres y madres mi descubrimiento. Me escuchan sorprendidos.

Luego asienten y comentan que no hay modo de "sacar" a sus hijos de los videojuegos, de la play del celular. Me encuentro en cada niño, con constelaciones vitales diferentes, una ausencia que incluso es corporal, afecta al cuerpo, de su universo cotidiano. Les comento mi criterio y dirección psicoterapéutica con los niños diagnosticados como hiperactivos y con los otros también, teniendo en cuenta que casi siempre el panorama evidencia dificultad en la concentración. Mi propuesta para los adultos consiste  en proponer anclajes y interiorizar mapas de lo cotidiano no virtual. Esto requiere un cambio en la posición de los adultos.


Hiperactividad

Un Desafío espacio temporal

Concurren a mi consultorio hace años niños a quienes les resulta difícil concentrarse y cuya impulsividad les dificulta prestar atención en la escuela. Atiendo niños a los que la así denominada desde la clasificación psicopatológica, hiperactividad, les hace muy difícil ingresar en los tiempos y códigos escolares, a la imprescindible alfabetización. 

Se requiere en términos alfabetizadores, construir parámetros del psiquismo que ubiquen una lógica , un mapeo de eso que, para decirlo en forma accesible, se denomina realidad. 

El vínculo con el espacio tiempo de los niños hiperactivos los lleva a veces a sobrevolar los datos que proporcionan los sentidos. Con frecuencia transitan la vida como en una dimensión espaciotemporal.

Esto afecta su construcción de anclajes subjetivos, delinea, en cada  niño de modo diferente, modalidades más o menos adictivas con los "jueguitos" y una pérdida de parámetros espacio temporales del universo cotidiano.   

Me preocupan esos niños cuyo universo de experiencia y sensaciones son la play y los jueguitos en la compu. Las lógicas que imperan en los mismos son por ejemplo. ataque y defensa. También se impone la rapidez y la naturalización de que, por ejemplo, gana quién mata más personas. 

¿Se trata, acaso de eliminar los jueguitos de la vida de los niños? Por supuesto que no. Aportan diversión, riqueza y creatividad así como un ámbito de encuentro con amigos en esta terrible época de pandemia. 

Ahora bien, se impone --y esto es evidente en los niños a los que se apoda como hiperactivos o aquellos que no pueden concentrarse- revisar cómo es la modalidad de vínculo de los chicos con lo virtual y en especial con los videojuegos. 

¿Dónde vivís?

Se desprende de lo dicho  que un niño debe, por ejemplo saber dónde vive, conocer la lógica de inclusión, que, en el caso de lo espacial,  relaciona su casa o departamento con una cuadra, un barrio, una ciudad, una provincia. Ubicar a los niños en parámetros de lo cotidiano proporciona anclajes tranquilizantes para el psiquismo y brinda acceso a lógicas que permiten simbolizar, Dichos anclajes habilitan su propio posicionamiento en el mundo y conllevan capacidad de concentración.

Recursos para construir anclajes serán brindados en las próximas publicaciones y audios sobre el tema serán presentados próximamente.    ¡ Hasta pronto!

                                                                  Clara Jasiner